Soirée Open Mike @ Genesis

Family One

Vendredi dernier nous avons été gentiment invités par Sarah à une soirée “Open Mike” organisée par son église chaque troisième vendredi dans leur maison Genesis dans le 1er arrondissement. C’était une soirée super sympatique avec des bons musiciens (amateurs en général) et on a passé un très bon moment. Surtout qu’en milieu de soirée se sont pointés quelques membres du groupe Family One, une chorale gospel de la Fondation d’Auteuil et on a pu profiter de leurs superbes voix!

Je n’avais pas prévu de prendre des photos mais j’avais avec moi le Canon 300D que je venais de modifier la veille pour qu’il soit capable de prendre des photos infrarouges. Résultat, je n’ai pris que des photos infrarouges de la soirée. Une très bonne expérience pour tester mon appareil récemment modifié.

En tout cas, voici le lien vers les photos :

Soirée Open Mike

Je sais que les photos ont en plein milieu une horrible ligne noire, c’est mon nom. Si une photo vous plait et vous êtes dessus, vous pouvez tout simplement me demander de vous envoyer la photo originale sans la “watermark” pour que vous puissiez l’imprimer en me laissant un commentaire sur ce blog. Si une photo ne vous plait pas et vous voudriez que je l’enlève, même punition : laissez-moi un commentaire et on en parlera.

Edit: J’avais oublié. Plein de photos sont un peu floues, ne m’en voulez pas. C’est la faute à l’infrarouge. Serieux!

Chateaux de la Loire à vélò

Petit weekend très sympa passé sur le vélò, avec des amis autour des chateaux de la Loire. Les photos sont là :

Fotos

As usual, if there’s any picture you like and want it printed you can send me an email or leave a comment on the blog to request the full non-watermarked version of the picture. Enjoy!

Photos of the Spicy Concert

Ce sera terrible or it will be terrible!!!

Fotos

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Fotos Cumple Exe

¡En el Black Dog!

Fotos

Fotos del casamiento de Pimsai y Bastien

En Valenciennes, en el norte de Francia

Fotos

Album de Fotos

Album Principal

Albums

2006 2007 2008 2009

Seguridad al volante

Lo más importante es la seguridad…

Seguridad al Volante

El iPod del Angel Gris

“El piensa -por ejemplo- que la melancolía es una gran cosa y que estar triste es maravilloso. Entonces les obsequia a sus sombríos favoritos nuevas lágrimas y pesadumbres cada noche. Por eso en Flores hay tantos muchachos tristes y tantas novias de tango”.

Alejandro Dolina - Crónicas del Ángel Gris

No sé por qué pero a mi iPod se le ha dado por ponerse a tono con el clima. Allende los otros elementos que se conjuran contra mí cuando llueve -como que ese día justo me pongo un abrigo no impermeable- mi iPod ha de haber sido tocado por el Ángel Gris quien creyendo hacerme un regalo precioso para él como lo es la melancolía me tortura con rosarios de canciones que si estuvieramos clasificando en inglés caerían todas en el cajón con la etiqueta que dice “Lost Love”.

Hoy fue un día normal, me fui de brunch con amigos, nos contamos algunas historias fabulosas y no tanto y después, como estaba por el barrio, me fui a la misa en castellano de Saint-Germain (de paso, ese cura habla mucho; bien, pero mucho). Hasta ahí todo bien pero cuando salí de la iglesia llovía. Mi iPod se debe haber dado cuenta porque ahí nomás enseguidita empezó con ‘Spending my Time’ (Roxette). Como para prepararme para ponerme después ‘Illegal’ (Shakira) y por si fuera poco la coronó con el cuarteto triste ‘Perdedor’ de Intocables. Ya cuando estaba casi parando de llover se le dio por ‘No sé Tú (en vivo)’ de Luis Miguel.

Recién cuando paró de llover y estaba llegando a casa me puso ‘Ella usó mi cabeza como un revólver’ (Soda Stereo) que tampoco es que sea un canto a la alegría. Claro, el cielo todavía estaba gris.

O tal vez, sólo tal vez, tengo demasiadas canciones tristes en el iPod… Voy a tener que estudiar eso.

Anyi y Roberto

Los protagonistas de esta historia se llaman Anyi y Roberto. Roberto narra y Anyi es la estrella. Se llaman Anyi y Roberto pero con un poco de imaginación podrían llevar cualquier otro nombre. Él podría llamarse, pongámosle, Gervasio, Ernesto o algo aun más raro: Ignacio. Ella, ella tiene un nombre pero no le gusta. Y tal vez por eso se anda poniendo nombres de personajes trágicos como Gala, Sadako, Emily… Pero su verdadero nombre… su verdadero nombre es Consuelo.

Rima XVII

A mí siempre me gusto ella. Tiene un no se qué que la hace más linda que el resto de las chicas. Y no hablo de lo físico. Por supuesto que es linda pero chicas lindas hay muchas. Ella es especial. Tiene esa chispa en la mirada que hace que su belleza vaya más allá de lo común. Esa forma de decir las cosas que te perturba, te deja pensando y al mismo tiempo su mirada te deja una sensación de dulzura incomparable.

Yo, por mi parte no tengo ni idea de cuándo le empecé a gustar a ella. Soy un chico bastante tímido de esos que con la edad y la vida fueron perdiendo la timidez pero sólo para algunas cosas. Puedo pararme al frente de veinte personas y contarles historias bastante aburridas sobre productos que no tienen sentido sin que se aburran pero nunca pude pararme frente a ella y decirle que me gusta.

Hasta hoy nunca pasé de una insinuación chistosa, de una caricia distraída que se pretende jocosa. Nos conocimos un fin de semana como cualquier otro al borde de la pileta. Como el verano es más lindo al borde de la pileta pasamos muchos fines de semana juntos. Siempre viniendo con mucha más alegría cuando sabía que ella estaría ahí.

Después de incontables fines de semana sin animarme a decir nada dejamos de vernos. La vida nos separó y yo no tenía ninguna excusa para llamarla. Más bien no tenía ninguna excusa que me pareciera suficiente para llamarla sin que ella se diera cuenta de que lo que quería era simplemente estar con ella, volver a verla. Los años pasaron y no había ya casi esperanza de volver a verla. Nuestras vidas siguieron caminos distintos, ella salía con otros chicos, yo con otras chicas. No muchas porque siempre me costó eso de llamar a las cosas por su nombre. En realidad no, el problema no era con las cosas. El problema era y es con las cosas personales.

Pero hoy, hoy es un día especial. Aun no lo sabía entoncecs pero mi vida va a cambiar. Hoy se casa la dueña de la pileta que nos presentó. ¿Qué digo? La pileta no nos presentó, fue la dueña. Amiga muy querida por los dos, ambos seguimos viéndola pero por separado. Los dos estamos muy contentos por nuestra amiga. Encontró al hombre correcto, un tipazo, y hoy se casa.

El tiempo ha pasado y mucha agua corrió bajo el puente. Hoy vivo al otro lado del Atlántico y ella ha venido desde el fin del mundo para este casamiento. Hace unos días me anunciaron que iba a estar en la mesa con ella. Una chispa se encendió en mi corazón. Una chispa muy tenue porque hacía ya mucho tiempo que no la veía y enseguida me di cuenta de que era una estupidez alegrarse. Seguro que ella ya se había conseguido un novio. Seguro que pronto también se casaría.

Cuando llegamos a la mesa, el destino y los amigos nos sentaron juntos. Sin ninguna intención particular por parte de los amigos pero con total premeditación por parte del destino. Ahí nomás me di cuenta de que había venido sola. Aunque traté de no emocionarme por adelantado tomé debida nota. No era mucho pero era un avance. Ella estaba más linda que nunca, una pollerita verde, un corset negro (no me mates si no era así). No nos ilusionemos, no nos ilusionemos que el partido todavía ni siquiera empezó. Con el correr de la noche la charla se fue amigando y el baile también. A mi no me gusta bailar. Excepto cuando es de a dos. Y si bien no soy un gran bailarín, sé divertir a su compañera manteniendo el número de pisadas al mínimo posible. Ahí fue cuando las cosas empezaron a volver a su lugar de hace muchos años, casi ocho. Empecé a abrigar esperanzas. Esperanzas de esas infundadas que se rebaten enseguida con un “Te estás haciendo la película, flaco”. Frase que no necesita uno escuchar de ningún amigo, viene sola, de adentro.

Pero ella me tenía reservado el mejor baile. Ese en el que no se mueven los pies ni las caderas sino los labios. Y aunque tardé más de ocho meses en decidirme a bailarlo fue esa noche, esa misma noche que ella me lanzó la invitación como los guapos de antaño se lanzaban el guante en el viejo mundo. Antes del final de la fiesta escuché de sus labios lo que no quería escuchar, lo que temía desde que empecé a pasarla bien con ella: “Me voy a casa”. El mundo se derrumbó sobre mí, como a los antiguos galos, se me cayó el cielo sobre la cabeza. A la película se le enroscó el rollo y el celuloide se me quemó con la lámpara. Catástrofe. ¡Tan bien que la estábamos pasando y se va! Pero… si me dijo que hacía mucho que no se divertía tanto… si nos estábamos divirtiendo. ¡Nooooooooo!

Che, tenemos que volver a vernos, agregó despidiéndose…

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto…, la he visto y me ha mirado…,
¡hoy creo en Dios!

Carta

Este post empezó siendo una reflexión sobre los recientes casamientos pero derivo en lo que es, originalmente se llamaba “La gente que se casa”

Guadi se casó, Vero se casó, Gon se casó, Palu se casa, Juli dice que se va a casar… ¡Cuánta gente! Mi primera reacción fue de alegría por todos. La segunda fue egoísta. ¿No se podían casar todos el mismo día así no me salía tan caro ir? Al final al de Vero no pude ir, el de Palu todavía no fue y el de Juli vaya uno a saber cuando será (te mato si es en 2005).

Pero la gran emoción fueron Gon y Guada (ahí sí que estuve). O mejor dicho Gon y Denise y Guada y Marqui. Años de vida, casi 15, creciendo juntos, pura amistad. Dios nos crió y el viento nos amontonó… Juntos sin más razón que la amistad. Tan confusos son los orígenes del grupo como tal que nunca sabemos desde cuándo hay que contar los años, si cuando tal conoció a tal o cuando fuimos todos a tal… importa muy poco, sabemos que son más de 10 y que por ahora son menos de 20 porque los más jóvenes tienen 20 recién pasaditos y los más grandes ya rondamos de cerca los 30.

Ahora, después de tantos años yo ya no estoy cerca y Palu amenaza con irse también. Miles de kilometros me separan de todos, aun así cada vez que vuelvo son los primeros que quiero ver. Los llevo en el corazón y cada vez que los veo je me fais un plaisir al compartir de nuevo aunque sea esos instantes de sus (nuestras) vidas. Hace poco Juan me hizo notar que cuando voy al final nunca cuento qué es de mi vida pero también notamos que no era lo más importante. Lo más importante siempre termina siendo estar juntos de vuelta, disfrutar de vuelta de eso tan lindo que es estar juntos.

Yo hice mi elección y hoy vivo acá en Paris pero los llevo siempre en mi corazón.

Amigos. ¡Los amo!

Nacho