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Ghana@50

“At long last, the battle has ended. And Ghana, your beloved country is free forever”.

Dr. Kwame Nkrumah on March 6th 1957

Ghana was the first country of black Africa to gain independence from colonial rule. This year it will be 50 years of that. Let’s celebrate freedom!

Here’s an extract from www.ghana50.gov.gh

On March 6, 1957, Ghana became the first country in Africa south of the Sahara to gain independence from colonial rule. 2007, marks 50 years of independence.

The theme for the anniversary is: Championing African Excellence. Ghana’s first President, Osagyefo Dr. Kwame Nkrumah, envisioned this country as the guiding light of African independence and solidarity — the BLACK STAR, the lodestar of Africa. Ghana’s attainment of independence and the subsequent ideological support it extended to other colonized countries on the continent, culminated in the emancipation of many of these countries from colonial rule.

There are three main objectives for the jubilee celebrations. They are:

  • To celebrate and commemorate Ghana’s landmark achievement as the first country in Black Africa to attain independence from colonial rule;
  • To reflect on the evolution, development, achievements and drawbacks of our country over the past fifty (50) years; and
  • To look forward to the future, to our vision of excellence in all fields of endeavour in the next fifty (50) years toward our centenary birthday as a nation.

Cheers to all Ghanaians in this year of jubilee!

(from Accra, capital of the non-smoking free nation of Ghana)

Viajar a Angola: Reglas para amargarse la vida

Lo primero que debe uno hacer es por supuesto conseguirse un pasaje a Luanda. Tiene que ser Luanda porque si se va a otro país o incluso a otra ciudad de Angola tal vez no se consiga el mismo efecto. Los resultados podrían ser incluso peores como por ejemplo si decidiera uno ir a Harare como me sucedió hace 2 años. Lo del pasaje no fue muy difícil porque mi jefe y su jefe tenían muchas ganas de que fuera. Otra cosa importantísima es tratar de ir solo. Piece of cake también, la comercial que me acompañaba se enfermo el día del viaje. Tener una ex-novia a la que no querés ver en el país visitado pero que vas a tener que llamar porque te morís del embole ayuda bastante en la búsqueda de la perfección embolística.

Fundamental para conseguir un resultado óptimo es elegir la época correcta del año para ir. En este caso la más conveniente viene a ser aquella en la que no queda lugar en ningún hotel, que sea verano, caluroso y húmedo es un detalle útil pero para nada indispensable. Ahí es cuando entra en juego la ventaja de tener un jefe de jefe que vivió en Angola y cree que Luanda no ha cambiado en los últimos 10 años. Este jefe se encargará de encontrarnos un alojamiento alternativo en las afueras de la ciudad y a un precio sustancialmente mas bajo que el de los hoteles locales. No conviene preguntarse sobre cuestiones metafísicas como la calidad del tal hotel, el emplazamiento o el hecho de que tenga nombre de empresa de reparación de autos (Tecnocarro) porque puede uno arrepentirse de lo que esta por hacer y se perdería una de las experiencias mas interesantes… Digo estresantes de su vida.

Para que el viaje no sea más catastrófico ni mucho mas caro de lo esperado se aconseja hacerse ir a buscar al aeropuerto. Los taxis en Angola no tienen existencia real, solo virtual. Existe una empresa de remises pero por suerte no tuve que experimentarla. Según dicen son carísimos. No hablemos de lo que los locales llaman “taxi”: una especie de combis todas destrozadas que se comparten con al menos 20 personas más excluyendo al borracho que maneja (en Kenia se llaman “matatu” y sirven cerveza a los pasajeros). Al parecer son la mayor causa de accidentes en Luanda.

Ya solo nos queda agregar los pequeños imprevistos de siempre como que el conductor tenga instrucciones de encontrarnos un mejor lugar y nos pasee por las afueras de la ciudad buscando un lugar mas cercano para recién desistir después de 3 horas y llevarnos al lugar choto que le pedimos al principio.

Después de este pequeño contratiempo la situación debería desarrollarse según estaba previsto, el “hotel” Tecnocarro es una porquería, te dan de comer por poca plata pero te pasas toda la noche con una flor de patada al hígado, conseguís dormir una noche en casa de tu ex sin que piense que querés algo para poder llegar el lunes a Luanda en menos de 3 horas. El lunes te encuentran otro lugar para dormir. No, no, nada de hacerse ilusiones, no es un verdadero hotel. Es una residencia en un centro deportivo y para llegar hay que atravesar una especie de villa que no da mucho miedo porque al lado de la prisión y la refinería (entre otros) que había que pasar para ir a Tecnocarro no es nada.

Ah, esto se parece mas a un hotel pero… ¡Ay! Dejaron la ventana del baño abierta y esto esta lleno de mosquitos. Lindo, lindo, con el riesgo de malaria siempre es lindo contar con un par de mosquitos para poder contagiarse. Ah, y para variar no hay shampoo pero a eso ya me había acostumbrado en Tecnocarro.

Una nota especial de color local (además de negro) es que este país no solo es del tercer mundo (en África uno aprende a redefinir el termino y la Argentina parece de verdad estar en el primero) sino que solía ser comunista. Imagínense lo que puede ser una empresa pública de este país. Bueno, no solo es una empresa pública, es la aerolínea de bandera y me toca tomarla para volver a Sudáfrica. Creo que soy uno de los hombres mas afortunados del mundo. Esta gente tiene varias buenas costumbres de las que ya no se ven en el Viejo Mundo. A saber, no utilizan el sistema Amadeus. ¿Que qué es eso? Cuando uno es langa y viaja mucho aprende que todas las reservas aéreas del mundo están controladas por una empresa y un sistema que se llaman ambos Amadeus. ¿Todas? ¡Nooooooo! Existe un pequeño pueblo de irreductibles angoleses que aun se resiste gracias a la ayuda de una misteriosa poción mágica. Ma que poción mágica ni poción mágica, se les canta no usarlo y son los únicos, que yo sepa, que no lo usan. Esto tiene como consecuencia que no se puede reconfirmar el pasaje en cualquier agencia. No. Hay que ir a las oficinas de la TAAG. ¿Y para que quiero yo reconfirmar mi pasaje? Se estarán ustedes preguntando… Esas son cosas de otros tiempos. Y bien, no. En Angola todavía existe y si no lo haces… Guess what? ¡No viajas! Le venden tu pasaje al mejor postor. Es decir al más coimero.

Lo voy a dejar todo ahí porque mas allá de los pequeños contratiempos Angola es un país muy lindo y con gente muy simpática que te mete la mano en el bolsillo cuando le pasas cerca pero de esos tenemos también en casa. ¿No?

El aeropuerto de Kinshasa - Parte I - Llegada

Este no es un post de queja. Aunque concuerdo con Seba en que viajar por laburo en muchas ocasiones es un rompedero de huevos, es sólo para mostrar que con los aeropuertos de Latinoamerica no tenés nada de que quejarte. El otro día me fui a Amsterdam por el día en el vuelo de las 8:10AM y me acordé de vos, Seba.

Esta historia empieza así: Nos vamos a Kinshasa. El lunes 14 de Julio de 2003 (feriado acá en Francia) yo estaba tranquilo tirado en el parque de Montsouris leyendo Harry Potter y la Órden del Fénix y disfrutando del sol como corresponde cuando de repente me llama mi jefe. ¡Horror! ¡Llamado del jefe en feriado! ¿Para qué? Para decirme que después de unas cuantas discusiones sobre costos con su jefe (el pasaje a Kinshasa sale 5000 EUR y no es mucho más barato en turista) finalmente vale la pena que vaya a Kinshasa para acompañar al vendedor que ya tenía su pasaje. Yo, por supuesto no tenía pasaje. Tenía que ir al aeropuerto a las 9 de la mañana para que me emitan un pasaje electrónico que pedirían desde la oficina minutos antes y si no funciona no importa, nos ahorramos el viaje y vos te levantaste al pedo.

Por suerte lo del pasaje funcionó, podía no funcionar porque no hay muchos vuelos a Kin por semana y generalmente van llenos (¿Quién quiere ir ahí?). Finalmente nos vamos, en clase Business claro, no sólo porque si sino que seguro que no quedaban pasajes en la otra. ¡Habrase visto! Sacar un pasaje al Congo Belga (¿Suena bien, no?) un martes a la mañana para irse el mismo día.

El viaje no estuvo mal, el pasaje business no te ahorra las turbulencias pero las amortigua con champagne. ¡Y te da muchas millas!

Habiamos ya pedido a los servicios de protocolo del cliente que nos fueran a buscar al aeropuerto. Esto de los servicios de protocolo se estila en Zaire. Como es peligroso y bastante corrupto es bueno tener alguien que te vaya a buscar para hacerte pasar los controles. Así es que llego a N’Djili (más complicado de recordar que Viru-Viru) y me presento en inmigración. El buen hombre después de mirar, remirar y recontramirar mi pasaporte me dice: “Qu’est-ce que tu nous ramenes comme cadeau?”.
- Lo que?
- Qu’est-ce que tu nous ramenes comme cadeau? - no logro entender su acento africano, estoy fuera de práctica. Después entendí que me preguntaba qué les traía de regalo.
- Quoi?
- Ça! C’est quoi? - “Y eso que es?”
- Des journaux! - “Diarios”
- Donne - “Damelos”
Creo que también me dijo algo sobre Maradona, como en casi todos los aeropuertos africanos. Ya no cuento los países en que nombran al Diego cuando muestro el pasaporte.

Después de entregarle mi “cadeau” me siento bienvenido al país. Pero todavía no estoy adentro. Después del control de migraciones otro buen hombre, éste sin ventanilla ni sello, me pide de vuelta el pasaporte. Lo mira, mira la tarjeta de vacunación y me dice: “T’as peur?” (Tenés miedo?). ¡No! ¡Para qué! ¡Recién llego a una ciudad en la que necesito servicio de protocolo para salir del aeropuerto y ya me afanaron el diario!

Una vez pasado el control doble me uno a mi colega que me espera con una joven de piel morena, muy morena para salir de ahí. Con ella nos dirijimos a la aduana donde intentan abrirnos la valija para controlar pero ella con un gesto (no vi billete) nos ahorra la situación embarazosa de mostrarle los calzones a una dama enguantada para la ocasión. Acto seguido nos hace pasar a una salita donde esperamos unos 30 segundos mientras traen la camioneta y “We’re out!”. República Democrática del Congo~: ¡Aquí estamos!

Proximamente la salidad del país. Ya verán, la llegada no es nada comparado con la salida.

Nacho

P.S.: Seba, en Viru Viru hay más que un café, hay un Burger King pero hay que subir la escalera y esa es otra historia.